dijous, 12 de setembre de 2013

Sobre voces y pueblos



Salvador Espriu
Vicent Andrés Estellés

Hasta ahora, en los debates que nos traemos y llevamos algunos amigos y amigas en el facebook, subyace el principio discursivo (eso creo) de que “es posible razonar”, es decir flexibilizar las posiciones, buscar complicidades, aceptar el parecer del otro y tratar de empatizar con él aunque subsista la discrepancia. Y los temas no son demasiado abundantes: política, religión… y religión y política... que se despliegan en concreciones sociales, nacionales, lingüísticas, literarias, ecológicas, laborales, sanitarias, educativas… Qué sé yo, de todo un poco. Sin embargo hay un asunto que empieza a cuestionar el propio principio que permite la discusión. Ante la propuesta política de secesión de Cataluña he empezado a notar que el lecho duro de ese principio (es posible razonar) empieza a hundirse hasta un estrato más elemental, más agresivo y seco, más duro, más (valga la pedantería) “schmittiano”: “tú de qué lado estás”. Creo que, poco a poco, el verso “plural” de Espriu (“diversos són els homes i diverses les parles”) cede ante el verso unanimizador (si existe el palabro) de Andrés Estellés: “asumiràs la veu d’un poble”. Ante la realidad incuestionable del “pueblo” (español, catalán…) de nada sirve apelar a entidades abstractas como el estado, la legalidad, la ciudadanía o el derecho positivo. Todo esto disgrega (seguimos con Schmitt); son silogismos, ganas de embrollarse en la retórica, frente a la certeza pétrea de la comunidad productora de derecho (sujeto en sí misma de derecho) que constituye la ligazón comunitaria del “pueblo”. No lo niego: esta situación me da miedo. Miedo porque considero (ojalá me equivoque) que a Julián Marías no le falta razón cuando dice (en “Consideración de Cataluña”) “…nada me merece más respeto que la realidad, y hay que hacer constar un ‘hecho”: que España siente definitiva e irreversible su realidad actual […] e interpretaría como desgarramiento y mutilación cualquier alteración de ella, a la cual respondería, y hasta las últimas consecuencias, como un organismo animal lleno de vitalidad a quien se intenta arrancar un miembro o una víscera.” Pues bien, creo que la posibilidad del enfrentamiento civil es una “realidad” que hay que respetar (y si es posible conjurar), un “hecho” que ha de estar presente en nuestros razonamientos. Y cuando hablo de enfrentamiento civil no me refiero a un “unánime” pueblo catalán frente a un “unánime” pueblo español; me refiero a un terrorífico mosaico a la yugoslava en el propio territorio de Cataluña en el que a la pregunta simplificadora “¿tú de qué lado estás?” sólo puede seguir la afirmación “uno de los dos lados sobra”. Quiera Dios que me equivoque.

1 comentari:

Anònim ha dit...

Ja era hora Jesus. M'alegra molt vore que tornes.

Ver "Mario Vargas Llosa: "Detesto toda forma de nacionalismo, ideología --o, más bien, religión--"" en YouTube - https://www.youtube.com/watch?v=BEQACZNgDpE&feature=youtube_gdata_player

El gran Vargas Llosa parla amb claredat.

Llorenc.