| ¡Qué quietas están las cosas y qué bien se está con ellas! Por todas partes sus manos con nuestras manos se encuentran. |
| ¡Cuántas discretas caricias, qué respeto por la idea; cómo miran estasiadas, el ensueño que uno sueña! |
| ¡Cómo les gusta lo que a uno le gusta; cómo se esperan, y, a nuestra vuelta, qué dulces nos sonríen, entreabiertas! |
| ¡Cosas -amigas, hermanas, mujeres-, verdad contenta, que nos devolvéis, celosas, las más fugaces estrellas! Juan Ramón Jiménez |